El Nobel de Economía fue otorgado este lunes a los estadounidenses Robert E. Hall y Michael Woodford por desarrollar nuevos modelos macroeconómicos con bases microeconómicas que han mejorado la aplicación de políticas de estabilización frente a las crisis.
La Real Academia Sueca de las Ciencias destacó que sus investigaciones representaron un cambio de paradigma al incorporar las decisiones de individuos y empresas en el análisis de la economía.
Sus aportaciones dieron lugar a nuevos modelos neokeynesianos que han permitido comprender y responder de manera más eficaz a perturbaciones económicas, como las crisis energéticas, los cambios repentinos en el consumo de los hogares y la crisis provocada por la pandemia de coronavirus.
“Las recesiones y los episodios con alta inflación no han desaparecido, pero son menos duraderos”, señaló la Academia en la explicación del premio.
El trabajo de ambos economistas proporcionó una base teórica para modelos que actualmente utilizan bancos centrales y gobiernos de distintos países para diseñar políticas económicas.
Robert E. Hall transformó el estudio del consumo
La Academia recordó que los modelos keynesianos tradicionales se apoyaban en relaciones estadísticas consideradas relativamente estables entre variables como inflación, consumo y desempleo.
Sin embargo, la crisis petrolera de la década de 1970 puso en duda ese enfoque, debido a que las políticas aplicadas no consiguieron reducir el desempleo y contribuyeron al aumento de la inflación.
En ese contexto, Robert E. Hall desarrolló nuevas ideas sobre la manera en que los hogares toman decisiones de consumo. En un artículo publicado en 1978 planteó que los cambios en el consumo dependen de información nueva y, por tanto, difícil de predecir.
Posteriormente, en un trabajo realizado junto con Fredric Mishkin en 1982, Hall analizó microdatos de hogares y encontró que cerca de 80 por ciento de ellos tomaban decisiones compatibles con la teoría, mientras que otros vivían prácticamente al día.
Estas investigaciones contribuyeron al desarrollo de la investigación moderna sobre el consumo y posteriormente fueron incorporadas a modelos macroeconómicos más amplios.
Woodford desarrolló un modelo clave para los bancos centrales
Michael Woodford presentó en 2003 un nuevo modelo keynesiano basado en microfundamentos que se convirtió en una referencia para los modelos neokeynesianos desarrollados posteriormente.
Su propuesta incorporó los resultados de Hall sobre las expectativas de los hogares respecto a sus ingresos futuros y explicó cómo los bancos centrales pueden influir en la actividad económica mediante los movimientos de las tasas de interés.
El modelo también permite analizar la formación de la inflación y la manera en que las políticas de estabilización pueden responder a perturbaciones que alteran el equilibrio entre la oferta y la demanda.
La Academia destacó la sencillez del modelo y su capacidad para adaptarse a diferentes circunstancias económicas, características que facilitaron su adopción entre responsables de política económica de bancos centrales y ministerios de Finanzas.
Hall, nacido en Palo Alto en 1943, es profesor de la Universidad de Stanford, mientras que Woodford, nacido en Chicopee en 1955, es profesor de la Universidad de Columbia.
Ambos compartirán los 12 millones de coronas suecas, equivalentes a aproximadamente 1.2 millones de dólares, correspondientes a la dotación del premio de este año.
El Nobel de Economía, cuyo nombre oficial es Premio de Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel, fue creado en 1968 por iniciativa del Banco Nacional de Suecia con motivo de su 300 aniversario.
Watch the very moment the 2026 Sveriges Riksbank Prize in Economic Sciences in Memory of Alfred Nobel is announced.
Presented by Ellen Moons, Secretary General of the Royal Swedish Academy of Sciences.
See the full announcement: https://t.co/zk8RzE0Ua8 https://t.co/oJ872DgIm8
— The Nobel Prize (@NobelPrize) October 12, 2026
