El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que él representa el único control que necesita la inteligencia artificial (IA) para evitar que la tecnología se desarrolle de manera descontrolada.
A través de redes sociales, Trump rechazó los llamados para establecer mayores controles y regulaciones sobre la IA y calificó estos esfuerzos como parte de una “enferma conspiración” contra la tecnología y los centros de datos.
“¡El único control o ‘barandilla’ que necesita la IA es un Presidente FUERTE E INTELIGENTE (¡con alto coeficiente intelectual!), y Estados Unidos lo tiene, ¡de sobra!”, publicó el mandatario.
Trump señaló específicamente a Anthropic, empresa desarrolladora de inteligencia artificial, y aseguró que su gobierno ya ha intervenido para evitar que la compañía realice acciones que puedan resultar perjudiciales.
El presidente estadounidense también rechazó las peticiones de líderes tecnológicos de Anthropic, OpenAI, Microsoft y otras compañías que han planteado una mayor regulación del sector.
Estos llamados buscan establecer reglas que permitan garantizar un desarrollo más seguro de la inteligencia artificial, definir responsabilidades legales y proteger la seguridad nacional.
Trump teme que China tome ventaja
El mandatario estadounidense ha mantenido una postura contraria a incrementar las restricciones sobre la IA, bajo el argumento de que una regulación excesiva podría provocar que China supere a Estados Unidos en el desarrollo de esta tecnología.
Trump aseguró que existe una campaña en contra de la inteligencia artificial y de la construcción de centros de datos, y acusó que el principal beneficiado de estos obstáculos sería el gigante asiático.
“Hay una ENFERMA conspiración en marcha contra la IA y los centros de datos, y el único que está contento con ello es China”, afirmó.
Las declaraciones reflejan el choque entre quienes impulsan una regulación más estricta de la inteligencia artificial para reducir riesgos y quienes consideran que imponer demasiadas restricciones podría frenar la competencia tecnológica de Estados Unidos frente a China.
