El mundo podría quedarse sin un sistema de control del armamento nuclear por primera vez desde 1972, luego de que el Tratado de Reducción de Armamento Estratégico (START III o Nuevo START) esté a punto de expirar sin que exista un acuerdo claro entre Vladímir Putin y Donald Trump para sustituirlo o mantener sus límites.
El START III, firmado en 2010 por Dmitri Medvédev y Barack Obama y renovado por última vez en febrero de 2021 por cinco años, fija topes de 1.550 cabezas nucleares desplegadas, 700 misiles balísticos y 800 sistemas de lanzamiento por país. Su vencimiento dejaría a Rusia y Estados Unidos sin un marco verificable de desarme, en un contexto de alta tensión por la guerra en Ucrania y la reconfiguración del equilibrio global.
Especialistas advierten que la ausencia de un nuevo pacto podría devolver al planeta a un escenario de inestabilidad comparable con los momentos más críticos de la Guerra Fría, como la Crisis de los Misiles de Cuba en 1961.
Trump rechaza la propuesta de Putin
En septiembre de 2025, Putin propuso extender por un año los límites del tratado, calificando como “errónea” y “corta de miras” una eventual renuncia estadounidense al acuerdo. Sin embargo, según Yuri Ushakov, asesor del Kremlin, Washington nunca respondió oficialmente.
Trump, que desde su regreso a la Casa Blanca ha sido escéptico sobre el START, condicionó cualquier nuevo pacto a la inclusión de China, algo que Pekín ha rechazado. El 8 de enero declaró al New York Times:
“Si expira, pues que expire. Simplemente haremos un acuerdo mejor”.
Dado que el tratado ya fue prorrogado una vez —dos días antes de su vencimiento en 2021 por Joe Biden—, jurídicamente no admite más extensiones. La alternativa sería negociar un START IV, algo que analistas consideran complejo y prolongado.
Riesgo de una nueva carrera nuclear
Con el START en el limbo, expertos temen que ambas potencias aumenten su despliegue de cabezas nucleares en los próximos meses. La organización Nuclear Threat Initiative advierte que, sin límites acordados, el mundo podría entrar en una “fase de escalada nuclear potencialmente incontenible”, más compleja que la Guerra Fría debido al crecimiento del arsenal chino y nuevas tecnologías desestabilizadoras.
Actualmente, Rusia posee unas 5.459 cabezas nucleares y Estados Unidos 5.177, lo que representa aproximadamente el 87 % del total mundial, aunque seis veces menos que en 1991.
Dmitri Medvédev, expresidente ruso, advirtió que la ausencia de un acuerdo refleja la pérdida de confianza entre ambas potencias:
“Cuando existe un acuerdo, hay confianza. Y cuando no lo hay, significa que la confianza ha desaparecido”.
Suspensión de inspecciones y nuevas armas
Críticos del tratado señalan que Rusia ya suspendió su aplicación en febrero de 2023, tras el apoyo militar de EE.UU. a Ucrania, lo que ha impedido inspecciones occidentales en instalaciones rusas por casi dos años.
Además, Moscú ha desplegado armas nucleares tácticas en Bielorrusia y desarrollado sistemas no contemplados en el START III, como el dron submarino Poseidón, el misil de crucero nuclear Burevéstnik y el misil hipersónico Oréshnik, ya usado en Ucrania.
Con información de EFE

