Reino Unido, Francia, Alemania, Suecia y Países Bajos acusaron este sábado al Estado ruso de haber envenenado en 2024 al opositor Alexéi Navalny durante su encarcelamiento, mediante el uso de una toxina rara presente en las ranas dardo originarias de Ecuador.
En un comunicado conjunto emitido al margen de la Conferencia de Seguridad de Múnich, el Ministerio británico de Relaciones Exteriores señaló que el fallecimiento del principal crítico del presidente ruso, Vladimir Putin, habría sido provocado por la sustancia conocida como epibatidina, hallada en muestras biológicas analizadas tras su muerte.
De acuerdo con las conclusiones compartidas por estos países europeos, la toxina encontrada en la piel de este tipo de anfibios habría sido utilizada deliberadamente para atacar al activista anticorrupción mientras cumplía una condena de 19 años de prisión en una colonia penal ubicada en el Ártico ruso.
Navalny, quien también se había opuesto públicamente a la invasión rusa de Ucrania iniciada en 2022, falleció a los 47 años en circunstancias que han sido calificadas como misteriosas por sus aliados y organismos internacionales.
Análisis de laboratorio apuntan a epibatidina
Según el comunicado, los resultados de laboratorio determinaron que la epibatidina —una toxina extremadamente potente— fue detectada en muestras del cuerpo del opositor y que su presencia “muy probablemente causó su muerte”.
Las autoridades europeas aseguraron que el Estado ruso contaba con los medios, el motivo y la oportunidad para administrar esta sustancia letal durante su estancia en prisión.
“Sabemos que el Estado ruso ha utilizado esta toxina letal para atacar a Navalny por miedo a su oposición”, indicó el documento, que también responsabiliza directamente a Moscú del fallecimiento del activista.
Los cinco países informaron que han denunciado formalmente a Rusia ante la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ), organismo internacional encargado de supervisar el cumplimiento de las normas relacionadas con el uso de sustancias químicas.
Hasta el momento, la OPAQ no ha emitido comentarios sobre la denuncia ni sobre los resultados de los análisis presentados por los gobiernos europeos.
Rusia rechaza acusaciones sobre envenenamiento
Por su parte, el Gobierno ruso ha negado reiteradamente que Navalny fuera víctima de un intento de asesinato o que existan pruebas concluyentes que respalden los análisis realizados por laboratorios europeos.
Las autoridades de Moscú han atribuido las acusaciones a lo que consideran una conspiración occidental y han rechazado cualquier responsabilidad en el fallecimiento del opositor.
Tras su muerte, el cuerpo de Navalny fue retenido durante varios días por las autoridades penitenciarias antes de ser entregado a su familia, lo que generó sospechas entre sus seguidores, quienes denunciaron un posible encubrimiento.
En septiembre pasado, su esposa, Yulia Navalnaya, declaró que los estudios realizados a muestras biológicas indicaban que el líder opositor había sido envenenado, lo que intensificó las tensiones diplomáticas entre Rusia y varios países europeos.
El caso continúa generando reacciones a nivel internacional en medio de un clima de creciente confrontación política entre Moscú y las potencias occidentales.

