La muerte de Rodrigo Isidro Ricardez, estudiante de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco (UJAT), ha desatado indignación y exigencias de justicia. Sus familiares acusan a policías estatales de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) de perseguirlo y dispararle tras pasar un retén.
El joven, de 20 años, cursaba el segundo semestre de la licenciatura en Médico Veterinario y Zootecnista. Según los reportes, la agresión ocurrió la noche del viernes 14 de noviembre, cuando Rodrigo salía del rancho familiar. Fue alcanzado en la Colonia José María Pino Suárez, en el municipio de Centro, donde recibió impactos de bala que le arrebataron la vida.
Manifestación y exigencia de justicia
Tras el hecho, familiares y amigos convocaron a una protesta frente a la Fiscalía General del Estado de Tabasco el sábado a las 9:00 horas. El objetivo: exigir que los responsables sean presentados ante la justicia y evitar que el caso quede impune.
En redes sociales, la indignación creció con mensajes que reclaman transparencia y castigo.
“Exijo justicia por mi primo Rodrigo Isidro Ricardez. No es una cifra más ni un caso más. Tenía sueños, metas y una vida por delante”, escribió Alejandra, prima del joven.
“Basta de corrupción e impunidad. Queremos una investigación real y honesta. La justicia no es un favor, es nuestro derecho”, añadió.
Fiscalía abre investigación
La Fiscalía estatal informó que abrió una carpeta de investigación y que la Dirección de Servicios Periciales y Ciencias Forenses, junto con la Policía de Investigación, realiza diligencias, peritajes y entrevistas para esclarecer el caso.
“Reiteramos nuestro compromiso con la legalidad, la transparencia y la política de cero impunidad”, señaló la dependencia en un comunicado.
Indignación por abuso policial
Otros familiares denunciaron el temor que ahora sienten hacia las autoridades.
“Cuando era niño me enseñaron a cuidarme de los malandros, pero la vida me ha enseñado que el verdadero peligro está en quienes nos brindan seguridad”, expresó Gadiel, primo de Rodrigo.
“A Rodrigo no lo mató el crimen organizado, lo mató la ley. Nadie se ha hecho responsable y el caso se quiere dar por concluido”, agregó.
Un joven con futuro truncado
Rodrigo era descrito como un joven dedicado, con aspiraciones profesionales y una familia que lo apoyaba. Su muerte ha reavivado el debate sobre el uso excesivo de la fuerza y la falta de protocolos en operativos policiales en Tabasco.
Organizaciones civiles y colectivos universitarios han comenzado a sumarse a la exigencia de justicia, pidiendo que el caso no quede impune y que se garantice la protección de los derechos humanos.
Con información de Reforma

