La Fiscalía General del Estado de Michoacán, en coordinación con las Fuerzas Armadas, detuvo este viernes a siete escoltas del exalcalde de Uruapan, Carlos Alberto Manzo Rodríguez, asesinado el pasado 1 de noviembre durante el Festival de las Velas.
El operativo se realizó en la Casa de Cultura del municipio. Según la Fiscalía de Michoacán, los detenidos son servidores públicos señalados por su probable participación en el delito de homicidio calificado, en comisión por omisión, en agravio del presidente municipal.
Tras su captura, los escoltas fueron trasladados al Centro Penitenciario “Lic. David Franco Rodríguez”, donde quedarán a disposición del Juez de Control. Con estas detenciones, suman al menos ocho personas vinculadas al asesinato del exedil.
Horas antes, Jorge Armando “N”, presunto autor intelectual del crimen, fue ingresado al Cefereso del Altiplano, en el Estado de México.
El asesinato del alcalde Carlos Manzo ha generado numerosas protestas tanto en Michoacán como en el resto de México, en medio de la violencia por el crimen organizado en varias regiones del país.
¿Quién fue Carlos Manzo?
Carlos Alberto Manzo Rodríguez nació en Uruapan, Michoacán, el 9 de abril de 1985. Estudió Ciencias Políticas y Gestión Pública en el ITESO y trabajó como auditor en el IMSS antes de iniciar su carrera política. Fue hijo de Juan Manzo Ceja, activista social, lo que marcó su vocación pública.
Entre 2021 y 2024 se desempeñó como diputado federal por Morena, pero en 2024 decidió competir como candidato independiente a la presidencia municipal de Uruapan, logrando una victoria histórica con más del 66 % de los votos, convirtiéndose en el primer alcalde independiente del municipio.
Su administración se caracterizó por una postura frontal contra el crimen organizado. Manzo impulsó operativos visibles, patrullajes y transmisiones en vivo para mostrar acciones de seguridad, lo que le valió el apodo de “El Bukele mexicano” por su estrategia de mano dura, similar a la del presidente salvadoreño Nayib Bukele.
Esta política generó tanto apoyo popular como críticas del gobierno federal, que defendía un enfoque menos punitivo. Manzo llegó a declarar que los policías debían abatir a delincuentes armados que se resistieran a ser detenidos, lo que lo enfrentó con autoridades estatales y federales.
Durante su gestión, denunció amenazas directas y pidió ayuda a la Federación para enfrentar la violencia en Michoacán, una de las entidades más golpeadas por el narcotráfico.
En entrevistas públicas reconoció que temía por su vida, pero insistía en que no daría “ni un paso atrás” en la lucha contra los cárteles. Incluso canceló eventos masivos como el desfile del 15 de septiembre por riesgo de atentados. Su estilo desafiante lo convirtió en un símbolo de resistencia frente a la infiltración criminal en gobiernos locales.
El 1 de noviembre de 2025, Carlos Manzo fue asesinado durante la inauguración del Festival de las Velas en el centro histórico de Uruapan, en plena celebración del Día de Muertos.
El ataque, perpetrado por un sicario de 17 años, conmocionó al país y desató una crisis política y social en Michoacán.
Las investigaciones apuntan al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) como responsable del crimen, y hasta ahora se han detenido escoltas del alcalde y presuntos autores intelectuales.
Su muerte evidenció la vulnerabilidad de los gobiernos municipales frente al poder del narcotráfico y abrió un debate nacional sobre la seguridad y la autonomía local.
