El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este sábado la cancelación del viaje de sus emisarios a Islamabad, Pakistán, donde se preveía sostener conversaciones con Irán para avanzar en posibles negociaciones sobre el conflicto en Oriente Medio.
El mandatario subrayó que esta decisión no implica una reanudación de la guerra contra la república islámica, conflicto que estalló el pasado 28 de febrero tras un ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán, y que desde entonces ha dejado miles de muertos, principalmente en territorio iraní y libanés.
Trump explicó que la cancelación se debió a su inconformidad con la postura negociadora de Teherán, aunque reveló que poco después recibió una propuesta revisada. “Nos entregaron un documento que debería haber sido mejor y, curiosamente, tras cancelar, recibimos otro mucho mejor en cuestión de minutos”, declaró.
Dudas sobre la voluntad diplomática de Irán
El viaje contemplaba la participación de figuras como Jared Kushner y el enviado especial Steve Witkoff, quienes buscarían acercamientos con autoridades iraníes en territorio paquistaní.
Sin embargo, desde Irán, el canciller Abbas Araghchi expresó escepticismo sobre la seriedad de Washington en las negociaciones, tras una gira diplomática que incluyó reuniones en Pakistán y Omán.
El portavoz de la cancillería iraní, Esmail Baqai, aseguró previamente que no estaba prevista ninguna reunión directa entre ambos países, lo que evidencia la falta de avances concretos en el diálogo.
Escalada del conflicto y presión en mercados energéticos
Mientras tanto, la tensión en la región continúa en aumento. El cierre del estratégico estrecho de Ormuz, clave para el tránsito global de petróleo y gas, ha intensificado la presión internacional para alcanzar un acuerdo.
Los Guardianes de la Revolución de Irán han dejado claro que no planean levantar el bloqueo, considerándolo una medida disuasoria frente a Estados Unidos y sus aliados.
En paralelo, el conflicto se intensifica en Líbano. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ordenó ataques contra posiciones de Hezbolá tras acusaciones de violaciones al alto el fuego.
Bombardeos recientes en el sur libanés han dejado nuevas víctimas, elevando el saldo a cerca de 2,500 muertos desde principios de marzo, en medio de una crisis que sigue afectando la estabilidad regional y los mercados globales.
