La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, reiteró este jueves que el país no aceptará injerencias extranjeras ni se convertirá en “protectorado” de ningún gobierno, al defender la soberanía nacional en un contexto de tensiones con Estados Unidos por la política comercial, migratoria y de seguridad.
Durante la ceremonia por el 109 aniversario de la promulgación de la Constitución de 1917 en Querétaro, la mandataria leyó íntegramente el artículo 40 de la Carta Magna y subrayó que el pueblo mexicano no permitirá intervenciones externas que vulneren su independencia.
“El pueblo de México bajo ninguna circunstancia aceptará intervenciones, intromisiones o cualquier otro acto desde el extranjero que sea lesivo, desintegración, independencia y soberanía, tales como golpes de Estado, injerencia en elecciones o la violación del territorio mexicano, sea esta por tierra, agua, mar o espacio aéreo”, afirmó.
Sheinbaum agregó que México “no entregará nunca sus recursos naturales” y enfatizó que la soberanía “no se negocia, se defiende”. Asimismo, reivindicó la tradición histórica de luchas sociales que dieron origen a las constituciones mexicanas y al proyecto de nación independiente.
“La historia de México no es la historia de la obediencia; es la historia de un pueblo que ha luchado siempre por la soberanía, por la libertad, por la democracia, por la justicia social y por su dignidad”, sostuvo.
El pronunciamiento se produce en medio de fricciones con Washington desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, marcadas por presiones en materia de migración, tráfico de drogas —particularmente fentanilo— y comercio.
Trump amenazó con imponer aranceles generalizados del 25 % a productos mexicanos si no se endurecían las medidas contra la migración irregular y el narcotráfico, una postura que en 2025 derivó en la aplicación de aranceles a autopartes mexicanas y tensó la relación bilateral.
En el ámbito de seguridad, el discurso estadounidense se ha endurecido con advertencias de acciones directas contra cárteles y exigencias de mayor intervención militar mexicana, incluso con alusiones a posibles incursiones en territorio nacional.
Estas tensiones también se han vinculado con la agenda comercial bilateral, incluida la revisión del T-MEC, condicionada por Washington a resultados en materia de seguridad y migración.
En su mensaje, Sheinbaum defendió las reformas impulsadas por su gobierno y afirmó que “México no se doblega, no se arrodilla, no se rinde y no se vende”, al tiempo que reivindicó la Constitución de 1917 como fundamento de un proyecto nacional “social, soberano y democrático”.
La ceremonia reunió a representantes de los tres poderes del Estado y autoridades locales en Querétaro, ciudad donde fue promulgada la Constitución el 5 de febrero de 1917, considerada pionera en el reconocimiento de derechos sociales.
Con información de EFE

