El Boletín de Científicos Atómicos anunció este martes que el ‘Reloj del Juicio Final’ se sitúa a 85 segundos de la medianoche, el punto simbólico que representa el fin del mundo, la posición más cercana alcanzada en los 79 años de historia del indicador.
El reloj, administrado por la Junta de Ciencia y Seguridad del Boletín de Científicos Atómicos, avanzó cuatro segundos respecto al año anterior, cuando marcaba 89 segundos, debido al aumento de las amenazas nucleares, el agravamiento de la crisis climática y la creciente confrontación entre las potencias globales.
La presidenta del Boletín, Alexandra Bell, advirtió sobre el debilitamiento de la cooperación internacional y señaló que decisiones de la Administración del presidente Donald Trump han influido en el deterioro de la estabilidad global.
“Trump está desmantelando medio siglo de esfuerzos de control de armas para mantener la estabilidad entre las dos naciones con mayor arsenal nuclear del mundo, Estados Unidos y Rusia, y ha atacado herramientas clave para enfrentar el cambio climático”, afirmó Bell.
Por su parte, el presidente del Comité de Ciencia y Seguridad del Boletín, Daniel Holz, sostuvo que los principales países se han vuelto más “agresivos, hostiles y nacionalistas” en el último año.
“La historia demuestra que cuando los gobiernos dejan de rendir cuentas a sus ciudadanos, aumentan el conflicto y la miseria; esta tendencia hace que el mundo sea más peligroso para todos”, alertó Holz durante la presentación del reloj.
La periodista filipina María Ressa, Premio Nobel de la Paz en 2021, centró su intervención en la crisis del periodismo y llamó a una transformación del ecosistema informativo global.
“Necesitamos plataformas tecnológicas diseñadas en torno a los derechos humanos y que el periodismo sea financiado como infraestructura crítica”, señaló.
También conocido como el “Reloj del Apocalipsis” (Doomsday Clock), este indicador simbólico fue creado en 1947 por científicos —entre ellos trece premios Nobel— para alertar sobre los riesgos que amenazan a la humanidad. Desde 2007, incorpora el impacto del calentamiento global y la crisis climática en su evaluación anual.
Con información de EFE

