Estados Unidos incautó este miércoles otros dos petroleros vinculados a Venezuela, uno de ellos con presunta bandera rusa, mientras el Gobierno del presidente Donald Trump comenzó a detallar cómo planea gestionar y comercializar el crudo venezolano tras la captura de Nicolás Maduro.
La Guardia Costera de Estados Unidos interceptó en el Caribe el petrolero M/T Sophia, un buque sancionado que, según Washington, operaba de manera ilícita en aguas internacionales. La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, señaló que la embarcación había atracado recientemente en Venezuela o se dirigía hacia ese país. Analistas estiman que el buque podría transportar hasta dos millones de barriles de crudo.
El mismo día, el Pentágono confirmó la incautación del tanquero Marinera, anteriormente conocido como Bella 1, que fue perseguido durante tres semanas desde el Caribe hasta el Atlántico norte. Durante la operación, el navío declaró portar bandera rusa, aunque autoridades estadounidenses aseguraron que navegaba con una enseña no válida.
De acuerdo con la Casa Blanca, ambos buques formarían parte de la llamada “flota fantasma” utilizada por el chavismo para exportar hidrocarburos pese a las sanciones internacionales.
En paralelo, Washington comenzó a precisar el esquema que negocia con el Gobierno de la presidenta interina Delcy Rodríguez para el sector energético. La estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) confirmó que dialoga sobre la venta de volúmenes de crudo, luego de que Trump afirmara que Caracas entregará entre 30 y 50 millones de barriles a Estados Unidos.
El secretario de Energía, Chris Wright, explicó que Washington controlará la comercialización del petróleo venezolano por tiempo indefinido y depositará los ingresos en cuentas bajo supervisión estadounidense, antes de transferir los fondos a Venezuela.
La portavoz presidencial Karoline Leavitt agregó que el crudo involucrado corresponde a petróleo sancionado que permanecía almacenado en buques y terminales debido al bloqueo impuesto por Estados Unidos.
Finalmente, la Casa Blanca advirtió que continuará incautando petroleros vinculados a Rusia o China, pese al riesgo de tensiones con Vladímir Putin y Xi Jinping, al subrayar que la prioridad es hacer cumplir el embargo sobre el transporte ilegal de crudo venezolano.
Con información de EFE

